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Ni
Íncubos, ni Súcubos -
La
“negación como génesis del problema”
Como ya he
comentado anteriormente la necesidad afectivo-sexual es un tema “tabú” que prácticamente no se
contempla (o se minimiza) dentro de la atención a personas afectadas por una
enfermedad mental.
En mi opinión
se trata de un elemento básico que debería contemplarse e implementarse de
manera integral dentro de las funciones
educativas del trabajador/educador social, ya que se trata de un derecho
fundamental/universal basado en la libertad inherente, dignidad e igualdad para
todos los seres humanos; valores que deben de prevalecer a la hora de ejercer
una profesión dentro del ámbito social.
He de
reconocer que me ha resultado extremadamente difícil encontrar información sobre
la intervención en relación a este tema, que contemple o establezca un dilema
ético-moral al respecto. En la mayoría de los casos se tratan a través de
análisis cualitativos y cuantitativos o normas protocolarias que no contemplan
que la naturaleza humana se ve afectada por múltiples variables que determinan
el desarrollo de una persona.
Es por ello
que me gustaría realizar un cambio de perspectiva al respecto y plantear una
pregunta: - ¿es posible que la negación o represión de las necesidades afectivo
sexuales puedan generar un trastorno mental? -
Sigmund
Freud descubrió el psicoanálisis en la época victoriana, cuando las
manifestaciones de la sexualidad eran reprimidas y ni a las mujeres ni a los
niños se les atribuía una sexualidad. Freud constató que los trastornos
generados por esta prohibición producían síntomas, que eran las grandes
manifestaciones histéricas.
Algunos
estudios afirman que gran parte de los comportamientos sexuales indeseados y
anti-sociales actuales está directamente vinculados con la represión sexual.
Ellos determinan que en muchos casos contribuye al surgimiento de neurosis,
entre ellas especialmente la neurosis obsesiva, histerias, impotencia sexual,
frigidez y otros trastornos psíquicos.
Además de
el surgimiento de las diferentes patologías psíquicas, ya nombradas, pienso que
la represión afectivo-sexual puede ser la génesis de trastornos de la personalidad y por ende
llegar a manifestarse en conductas delictivas tales como el abuso a menores o
perversiones sexuales que afecten a terceros.
Recientemente
encontramos el caso del “Clan de los Romanones” en el que la Iglesia se ha
visto implicado en casos de abusos sexuales a menores. Con este dato espero no
ofender a nadie y en ningún caso relacionar, englobar y vincular al conjunto de
la Iglesia Católica con delitos de esta índole, pero si utilizar este dato como
ejemplo que sostenga mi hipótesis.
Llegados a
este punto me gustaría retomar y enfatizar la importancia de considerar las necesidades afectivo sexuales como
“básicas” y “principales” dentro de la atención a personas que sufren un
trastorno mental. Nos encontraríamos ante
la represión de un deseo inherente a
todas las especies que habitamos en este planeta y omitirlo seria negar su
naturaleza. La negación o represión de las necesidades afectivo-sexuales crea
pues un efecto “rebote” en el que no solo incide en el problema o trastorno
mental si no que podría llegar a generarlo.
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