jueves, 27 de noviembre de 2014

- Ni Íncubos, ni Súcubos -


-       Ni Íncubos, ni Súcubos -

La “negación como génesis del problema”


Como ya he comentado anteriormente la necesidad afectivo-sexual es  un tema “tabú” que prácticamente no se contempla (o se minimiza) dentro de la atención a personas afectadas por una enfermedad mental.
En mi opinión se trata de un elemento básico que debería contemplarse e implementarse de manera integral  dentro de las funciones educativas del trabajador/educador social, ya que se trata de un derecho fundamental/universal basado en la libertad inherente, dignidad e igualdad para todos los seres humanos; valores que deben de prevalecer a la hora de ejercer una profesión dentro del ámbito social.
He de reconocer que me ha resultado extremadamente difícil encontrar información sobre la intervención en relación a este tema, que contemple o establezca un dilema ético-moral al respecto. En la mayoría de los casos se tratan a través de análisis cualitativos y cuantitativos o normas protocolarias que no contemplan que la naturaleza humana se ve afectada por múltiples variables que determinan el desarrollo de una persona.
Es por ello que me gustaría realizar un cambio de perspectiva al respecto y plantear una pregunta: - ¿es posible que la negación o represión de las necesidades afectivo sexuales puedan generar un trastorno mental? -
Sigmund Freud descubrió el psicoanálisis en la época victoriana, cuando las manifestaciones de la sexualidad eran reprimidas y ni a las mujeres ni a los niños se les atribuía una sexualidad. Freud constató que los trastornos generados por esta prohibición producían síntomas, que eran las grandes manifestaciones histéricas.
Algunos estudios afirman que gran parte de los comportamientos sexuales indeseados y anti-sociales actuales está directamente vinculados con la represión sexual. Ellos determinan que en muchos casos contribuye al surgimiento de neurosis, entre ellas especialmente la neurosis obsesiva, histerias, impotencia sexual, frigidez y otros trastornos psíquicos.
Además de el surgimiento de las diferentes patologías psíquicas, ya nombradas, pienso que la represión afectivo-sexual puede ser la génesis de  trastornos de la personalidad y por ende llegar a manifestarse en conductas delictivas tales como el abuso a menores o perversiones sexuales que afecten a terceros.
Recientemente encontramos el caso del “Clan de los Romanones” en el que la Iglesia se ha visto implicado en casos de abusos sexuales a menores. Con este dato espero no ofender a nadie y en ningún caso relacionar, englobar y vincular al conjunto de la Iglesia Católica con delitos de esta índole, pero si utilizar este dato como ejemplo que sostenga mi hipótesis.
Llegados a este punto me gustaría retomar y enfatizar la importancia de considerar  las necesidades afectivo sexuales como “básicas” y “principales” dentro de la atención a personas que sufren un trastorno mental. Nos encontraríamos  ante la represión de  un deseo inherente a todas las especies que habitamos en este planeta y omitirlo seria negar su naturaleza. La negación o represión de las necesidades afectivo-sexuales crea pues un efecto “rebote” en el que no solo incide en el problema o trastorno mental si no que podría llegar a generarlo.

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